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Ya muy cerca de mi casa, nos sentamos un rato y seguimos platicando, no sé cuánto tiempo estuvimos ahí, Iram era muy bueno conversando, yo me sentía realmente cómoda con él, todo iba bien hasta que le dije que ya era tarde, que ya tenía que llegar, nos paramos y lo empecé a notar un poco nervioso, estaba a punto de despedirme con un beso en el cachete, me detuvo y me dijo, oye quiero preguntarte algo, le dije si dime, entonces llevó sus dos manos a mis hombros me miró fijamente a los ojos y muy serio me propuso ser su novia.
Comencé a reír porque como lo mencioné antes, Iram era muy bromista, entonces pensaba que no estaba hablando en serio, me dijo en un tono calmado, no te rías y contesta lo qué te pregunté, en ese momento sentí que el mundo se detuvo, miré sus grandes ojos negros que se dilataban mientras me miraba, sentí su angustia probablemente porque le diría que no, me tomó de los cachetes con sus manos sudadas y un poco temblorosas, esas manos que en la tarde me habían llamado la atención por sus dedos bien formados y su limpieza en sus uñas, miré sus labios rosas y delgados y no pude evitar decirle que no.
Enseguida comenzó a besarme suavemente, sentí que ese beso duró muchísimo, estaba probando esos labios que hace apenas un segundo atrás se me habían antojado, después del beso me abrazó con sus brazos largos y cálidos, sonrió, me miró a los ojos y me dijo que le gustaba mucho desde hace tiempo, que si no esperaba esta propuesta, honestamente le dije que no y evite mirarlo mientras respondía, obvio no le iba decir que no me llamaba la atención, hasta ése día.
Nos tomamos de las manos y fue cuando recordé que ya tenía que llegar a mi casa, el me quizo acompañar a la puerta pero le dije que no, que mis papás no me dejaban tener novio, ahora venía una preocupación para mí, mi papá trabajaba en la escuela a la que íbamos, el era tutor académico, entonces me pasó por la cabeza que podría estar en problemas ya que les prometí concentrarme en los estudios y le propuse a Iram no hacer pública nuestra relación, que teníamos que ser discretos, él se sacó de onda pero en ese rato accedió, le devolví su sudadera roja porque él estaba en playera y ya hacía más frío, me despedí de él con otro beso en la boca, caminé hacia mi casa y el espero hasta que yo avanzara.
Gire la cabeza y el aún estaba ahí, le hice señas con las manos de que yo estaba ya segura y que podía irse, se giró y mientras caminaba volteaba a verme, poco a poco su silueta se perdió en la obscuridad, yo sonreía de la emoción, ahora ya tenía novio y no lo esperaba, era mi primer novio y por lo tanto mi primer beso.
Esa noche casi no pude dormir, de la emoción daba vueltas sobre mi cama y a cada rato recordaba ese momento mágico cuando nos besamos, se me venían a la mente sus ojos que ahora me parecía la mirada más linda que yo había visto, sus labios dulces y suaves los sentía aún presentes.
Creo que ese día me enamoré de él, porque al recordarlo me hacía sentir que estaba flotando y también empecé a sentir las famosas mariposas en el estómago, cómo era posible que le haya dicho que si, me preguntaba, quería encontrar algún defecto y no lo tenía, recapitulaba desde que lo conocí y me dí cuenta que si había dicho en serio que yo le gustaba, porque no sólo fue una ocasión que lo sorprendí mirándome en clase, fueron varias, porque cuando hacíamos equipos era el primero que se acercaba a mí, porque una vez sin motivo me regaló una galletas de chocolate, mis favoritas y muchas otras cosas de las que me fuí dando cuenta después, en ese momento, ni de Paul me acordé.....
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