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Un día Iram me invitó a verlo jugar uno de sus partidos de fútbol después de clase, ése día fue más temprano porque no tuvimos la última clase, recuerdo que eran las 5:00 pm, me dejó sentada en las gradas y me dijo, no te vayas hasta que termine el partido porfavor espérame, me encargó su mochila, comenzaron a jugar, cada que él podía volteaba a verme y sonreia, unas pocas veces se acercaba a mi a tomar agua, cada que metía un gol volteaba sonriente, yo aplaudía, en realidad éste chico era muy bueno jugando, al medio tiempo se acercó y me volvió a repetir, me esperas porfavor no te vayas a ir.
Rato después escuché que Paul terminó de jugar básquet y como siempre me dijo, vámonos, todos los días después de clase o de sus entrenamientos me iba con mis tres amigos acompañandonos de camino a casa, ellos no vivían ahí, por lo que a mitad de camino tomaban un taxi hacia su destino y a partir de ahí yo me iba caminando sola a casa. Ese día le dije a Paul que me quedaría otro rato a ver el partido de fútbol. Entonces se despidieron de mí y se fueron, Iram estaba volteando a ver qué pasaba.
Cómo no llevaba chamarra, comenzaba hacer un poco de frío y aire, entonces me estaba inquietando estar ahí, me levanté y señale a Iram que ahí dejaba su mochila, comencé a caminar por la cancha de básquet y escuché a Iram decirme, espérame ya voy, voltié y el ya estaba en las gradas muy apurado tomando su mochila, accedí a esperarlo, dejó el partido sin terminar, bajó de las gradas y caminó hacia mi, sus compañeros le empezaron a gritar que porqué se iba si el partido no había acabado, no volteó a verlos.
Se enjuagó la cara en una llave que estaba cerca de la salida de la escuela, antes me pidió que sujetara su mochila, la puse en mi brazo, este momento pasó como si estuviera en cámara lenta, vi como el agua recorría su piel blanca y como el agua le acomoda su cabellera negra, miré sus manos largas, sus dedos anchos y sus uñas súper limpias, también hasta ése día miré que tenía unos labios delgados y bien cuidados, en un momento me jaló suavemente hacia él y sacó una toalla y playera de su mochila y comenzó a secarse y me sonreía, me acababa de dar cuenta que si estaba alto y tenía sonrisa bonita, me puse algo nerviosa y mejor voltié hacia otro lado, el aprovechó para cambiarse la playera.
Me quitó su mochila de mi brazo, guardó sus cosas en una bolsa y me dijo, listo vámonos hoy te voy acompañar a tu casa, como era tan bromista creí que no hablaba en serio, me agarró del hombro y me quitó mi mochila y dijo que él la llevaría, esto me puso un poco roja, creo que no se dió cuenta porque ya estaba obscureciendo, comenzamos a caminar y a platicar más cómodos que cuando lo hacíamos en plena clase.
Mi casa estaba a unos 25 minutos de la escuela y la de él estaba a unos 15 minutos, él vivía a dos cuadras de mi casa, durante el camino no paraba de hacerme reír, me sentí más cómoda, aunque no sabía porqué al principio me puse nerviosa si según yo él no me gustaba, sin embargo, este chico me estaba agradando mucho, durante el camino notó que tenía frío, sacó una sudadera roja de su mochila y la puso en mis hombros, aún recuerdo el aroma delicioso a suavizante de esa sudadera, cuando pasamos cerca de su casa, creí que nos despediriamos y cada quien su camino, sin embargo, se siguió de largo rumbo a mi casa, me preguntó si aún tenía frío, antes que le dijera que sólo un poco, sentí su brazo atrás de mi cuello y su mano sobre mi hombro derecho, me volví a poner nerviosa pero aún así seguimos el camino y platicando.....
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